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Crónica · 2007 · Medellín

Los parques biblioteca de Medellín: cuando la política cultural decidió mudarse a la ladera

La red de bibliotecas públicas de la ciudad se expandió a mediados de los años dos mil con edificios construidos deliberadamente en los barrios peor conectados. La apuesta fue arquitectónica antes que bibliotecaria.

Clara Benavides8 de mayo de 20267 min de lectura

Un antecedente que suele olvidarse

Medellín no partió de cero en materia de bibliotecas públicas. La ciudad contaba desde décadas atrás con instituciones consolidadas, entre ellas la Biblioteca Pública Piloto, creada a mediados del siglo XX en el marco de un programa de la Unesco para América Latina, cuya colección y archivo fotográfico constituyen uno de los acervos documentales más importantes del país.

Sobre esa base preexistente se construyó, en la primera década de este siglo, algo distinto: un sistema municipal de bibliotecas concebido no solo como servicio de lectura, sino como instrumento de intervención urbana.

La lógica de la ubicación

La decisión que define el programa es de orden geográfico. Los nuevos equipamientos no se emplazaron en el centro ni en los sectores de mayor renta, sino en las laderas nororiental y noroccidental, en barrios de origen informal donde la presencia institucional había sido históricamente escasa y donde el conflicto urbano de los años previos había dejado sus marcas más profundas.

Un edificio público bien puesto vale más que muchos discursos sobre inclusión, porque obliga a la ciudad a mirar hacia donde no miraba.

Los parques biblioteca se articularon además con las líneas de Metrocable, de modo que el equipamiento cultural y el transporte masivo llegaron a los mismos barrios en un intervalo de pocos años. Esa coordinación entre programas distintos, más que cada obra por separado, es lo que hace del caso un objeto de estudio.

La arquitectura como argumento

Los edificios se contrataron mediante concursos públicos y se encargaron a arquitectos colombianos reconocidos. El Parque Biblioteca España, inaugurado en 2007 en el barrio Santo Domingo Savio y diseñado por Giancarlo Mazzanti, se convirtió en la imagen internacional del programa por su volumetría de tres bloques oscuros adosados a la pendiente.

Otros equipamientos del sistema, como los de La Ladera, San Javier, Belén y La Quintana, siguieron la misma premisa: construcción de calidad arquitectónica alta en sectores acostumbrados a recibir obra pública de calidad baja. Ese contraste fue deliberado y constituyó, en sí mismo, un mensaje.

Lo que albergan

El programa de los parques biblioteca no se limitó a salas de lectura. Los edificios incorporaron:

  • Salas de cómputo y acceso público a internet, en años en que la conectividad domiciliaria era limitada en esos barrios.
  • Auditorios y salones para actividades comunitarias y capacitación.
  • Espacios de atención a la primera infancia y programas de promoción de lectura infantil.
  • Áreas de asesoría para pequeños emprendimientos barriales.

Los problemas que aparecieron después

Sería incompleto contar solo la etapa fundacional. Algunos de los edificios presentaron con los años problemas constructivos de consideración, y el caso del Parque Biblioteca España, cuya fachada debió ser intervenida y que permaneció cerrado durante un periodo prolongado, mostró que la ambición formal de un proyecto no garantiza su durabilidad material. La operación del sistema también enfrentó las variaciones presupuestales propias de los cambios de administración municipal.

Valoración

El programa de bibliotecas de Medellín demostró que la ubicación de un equipamiento cultural es una decisión política tan importante como su contenido. La lección se ha citado en foros urbanos de todo el mundo, a veces con un entusiasmo que la propia ciudad ha aprendido a moderar. Lo que permanece, más allá de las fotografías, es una red de espacios públicos abiertos en barrios que antes no los tenían y una generación que creció usándolos como cosa natural. Ese resultado, difícil de fotografiar, es el que verdaderamente cuenta.

La ubicación de una biblioteca es una decisión política tan seria como el catálogo que guarda.

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  • medellin

Sobre las fuentes: Fechas de inauguración y autoría arquitectónica según registros municipales y publicaciones especializadas de arquitectura.

Firma

Clara Benavides

Redactora de cultura

Cubre patrimonio y bibliotecas. Sostiene que el archivo es la infraestructura más barata que un país puede construir.